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Una Historia Milenaria

Por sus usos industriales, espirituales, medicinales, alimentarios y recreacionales, la historia del Cáñamo es indisociable de la historia de las grandes civilizaciones y culturas de la  Humanidad.

Se cree que el Cáñamo es originario de Asia Central abarcando extensos terrenos que iban desde Anatolia y el Mar Caspio hasta planicies del Tíbet. Por su enorme valor hizo que el cultivo de esta planta se extendiese rápidamente entre los pueblos  de Asia, Europa y África.

La arqueología y evidencias lingüísticas atestiguan sobre el cultivo y uso del Cáñamo en las culturas antiguas: en Sumeria, Egipto, China, India, Persia, Fenicia, Grecia, o Roma.

Restos arqueológicos sugieren que ya en el paleolítico, (120,000 AC) se usaba el Cáñamo en ceremonias rituales. Existen pruebas materiales que apuntan al uso del Cáñamo en Europa como fuente de fibra por lo menos ya en el 27,000 AC.

En la Edad Media el Cáñamo también fue un cultivo fundamental en todo el Mundo. En Europa su uso médicinal fue de alguna manera despreciado, manteniendo únicamente sus usos industriales. Mucho tuvo que ver en esto la postura de la Iglesia y en concreto la bula del papa Innocencio VIII “El Martillo de las Brujas” que clasificó al Cánnabis como “un sacramento impío» y cuyo uso tendría como pena la excomunión.

En el resto del Mundo conocdio la tradición milenaria del uso integral de la planta del Cáñamo se mantuvo vigente, y en la era de los descubrimientos europeos de ultramar, los navegantes y aventureros se re-encontraron con esta planta y la re-introdujeron en la farmacopea europea.

En el continente americano, el Cáñamo fue introducido inicialmente por los navegantes y exploradores españoles y portugueses que lo cultivaron para la obtención de fibras. Más tarde, la importación de esclavos africanos, conocedores de las propiedades psicoactivas de las flores, extendió el uso del Cáñamo como tónico espiritual y medicinal.

En el proceso de formación de los Estados Unidos el Cáñamo fue un cultivo estratégico y en algunas colonias las primeras leyes sobre el Cáñamo obligaban a los propietarios de tierras a plantar Cáñamo para la obtención de fibras y grano. También variedades específicas del Cáñamo fueron ampliamente usadas y recetada por los boticarios americanos durante décadas.

A pesar del extendido uso del Cáñamo en los Estados Unidos, en 1937, como potencia hegemónica mundial renunció a esta planta y promulgó una prohibición internacional con objeto de favorecer el desarrollo de ciertas industrias nacientes sobre las que podría establecer un férreo control: petroquímica, farmacéutica, textil o papelera.

Esta ha sido la configuración y regulación a lo largo del siglo XX. Una anomalía histórica que está llegando a su fin. En 2018 Estados Unidos levanta la prohibición de plantar Cáñamo a nivel nacional y la OMS declara que esta planta  tiene un potencial médico insustituible. La ciencia y la industria reconocen también el enorme potencial del Cáñamo como fuente sostenible de bio-materiales

Algo tan reciente como el 2 de Diciembre de 2020, tras varios aplazamientos, la Comisión para las Drogas y Narcóticos de las Naciones Unidas emitió su punto de vista respecto de las recomendaciones de la OMS y con 26 votos a favor y 24 en contra, acordó reclasificar al Cáñamo (Cannabis Sativa L.) para reconocer su potencial terapéutico.

Este fue un hecho histórico que derrumba los esquemas y configuraciones por los que se rigió el siglo XX, haciendo necesario imaginar y crear los nuevos marcos y consensos para el Cáñamo y sus usos. 

En eso estamos como civilización.

A partir de aquí la Historia está por escribirse